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5 maneras en las que la tecnología tiene la culpa de tu soltería –

5 maneras en las que la tecnología tiene la culpa de tu soltería –

La tecnología es maravillosa y se ha vuelto imprescindible para nuestras vidas. Ayer mientras usaba mi celular como control remoto para buscar videos de YouTube en la televisión me encontré con una nota del Huffington Post que explicaba cómo la tecnología mejora y empeora tu vida de pareja. Entonces comencé a investigar qué tanto influyen nuestros hábitos tecnológicos en las relaciones humanas y llegué a la conclusión de que al menos estas cinco prácticas podrían ser la causa de que ahora pasemos tanto tiempo sentadas en el sillón, usando nuestro celular como control remoto para buscar videos de YouTube en la televisión…

1. Te ayuda a cerrarte a las posibilidades
Hace años, cuando lo más que hacía un celular era llamar a otro y darte la hora, si te gustaba un chico tenías que esperar a que te hablara, por lo que si estabas sentada en un bar con tus amigas y otro chico guapo quería hacerte plática lo notabas, en lugar de tener la nariz pegada al WhatsApp checando la última hora de conexión de tu crush.

2. Desaparece el misterio
Anteriormente requerías de muchas citas para darte cuenta de que tu pretendiente es fan a muerte de ese equipo de fútbol que tú odias. Ahora basta con agregarlo a Facebook para matar toda ilusión falsa de compatibilidad. No es que sus gustos o disgustos lo definan como persona, sino que cuando un chico te está pretendiendo y no estás segura de querer darle una oportunidad estas pequeñeces pueden afectar tu decisión, y son cosas que de haberte enterado después de dos meses de relación tal vez hubieras dejado pasar.

De la misma forma en la que te afecta sentir que sabes todo de una persona antes de salir con él, si alguien checara cada una de las imágenes ridículas en las que te taggean tus amigas o los tweets que te manda la gente, seguro más de uno pensaría que eres una sociópata alcohólica con obsesiones ridículas. Así como tu Facebook no te define (que alguna vez hayas aceptando en una encuesta que veías los Power Rangers cuando eras chiquita no quiere decir que tengas el traje de Kimberly colgado en el clóset) tampoco dice toda la verdad de la persona con quien comienzas a salir, pero de saberlo a aplicarlo…

3. Obsesionarte con tu ex
Aaah aquellos viejos tiempos en los que bastaba cortar con alguien para no volverte a enterar de su vida a menos de que le preguntaras a los amigos. Eventualmente la vergüenza de sacar su nombre al tema cada dos segundos impedía que siguieras indagando en la vida del hombre que te rompió el corazón. Pero ahora las redes sociales te dan la privacidad necesaria para ser absurdamente obsesiva. Crear perfiles falsos, investigar a cada mujer que le deja un recadito, checar con lupa cada foto… La obsesión nunca termina.

4. La pornografía
Este punto lo dejé hasta el final porque es meramente especulativo. Algunos científicos han comenzado a indagar en el efecto que tiene la pornografía sobre las relaciones interpersonales, pero no se ha determinado algo concreto. La lógica detrás de estos estudios dicta que los hombres que ven mucha pornografía tienen expectativas distintas del sexo que recibirán de sus parejas. Probablemente afecte también el rango de tiempo que consideran prudente esperar antes de tener sexo en una relación nueva. Son muchos los factores que se están estudiando, y seguramente algunos de ellos resultarán verídicos. Así que en resumen: probablemente la pornografía en Internet esté afectando tus relaciones, pero aún no sabemos cómo.

5. La paranoia
Tener miles de formas para contactarnos vuelve complicado el no hacerlo. Antes sabías que tu novio nuevo o el chico que te gustaba te iba a marcar después de comer, o antes de la cena, o a las tres de la mañana cuando tus papás ya estaban dormidos y tenías que correr por el teléfono inalámbrico para contestar antes de que se despertaran con el ruido. Ahora le mandas un mensaje, ves que ya lo revisó y no te contestó (aunque no sabes por qué) así que le dejas un post “neutro” en Facebook, pero parece que no lo ha checado en un rato así que le mandas un inbox, y la maldita red social te avisa que ya lo leyó, ¡pero no te respondió nada! Así que te vas poniendo de malas pero decides mencionarlo en un Tweet esperando que de perdida se tome el tiempo de darte Favorito. Cuando no lo hace decides que no le vas a marcar porque llevas toda la tarde buscándolo y le toca a él hacer un movimiento si no no le vas a volver a hablar… pero pasan las horas y tú no dejas de rotar obsesivamente las pantallas de tu iPhone esperando cualquier señal de humo (que seguramente hay una app para eso). Cuatro horas de estrés después suena tu teléfono y es este pobre chico que llevaba cuatro horas en la junta más pesada de su vida, pero tú estás de genio de esperarlo y él está de genio por su trabajo así que en lugar de entenderse se pelean… en fin.

¿Cómo crees que estar tan conectados afecta tus relaciones?

Kristel Mauricio

septiembre 9th, 2019

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