Fiesta de Toros

Da Jiménez vuelta al ruedo tras digna actuación.

Da Jiménez vuelta al ruedo tras digna actuación.

MADRID. Jiménez Fortes solventó una importante y digna actuación en la sexta corrida de abono de la Feria de San Isidro en Las Ventas de Madrid.

El diestro malagueño, quien ha vivido las dos caras de la moneda en este escenario, donde sufrió hace dos temporadas una dramática cornada, dio muestra de su evolución y madurez, consiguiendo una faena con instantes de calidad, cargada de valor y determinación, forjándose un carácter imponente frente a un noble tercero al que le faltó fondo.

Una vuelta al ruedo de las que valen y se quedan por la fuerza con las que se obtienen es la que ganó a pulso Jiménez Fortes.

Román también brilló por momentos con el tercero de la tarde, pues con mucha actitud arrancó muletazos templados y logró conectar con la afición.

Quien pasó completamente desapercibido en la noche de este martes en el coso venteño fue Juan del Álamo, quien estuvo desangelado, sin dar el extra que sí brindaron sus compañeros de cartel, que lo opacaron.

La corrida de Lagunajanda estuvo bien presentada; los toros serios y en su mayoría con nobleza, pero fueron faltos de raza y carecieron de empuje, salvo el segundo, que fue del de mejor juego.

La cálida tarde, donde la temperatura ascendió a más de 30 grados en la plaza de la calle de Alcalá, comenzó con la lidia del toro de nombre Pájaro, de 530 kilos, de la ganadería de Lagunajanda, para el diestro Juan del Álamo, quien saludó con buenas maneras al recrearse por verónicas con el capote, rematando con pinturera media.

El toro, después del encuentro con el picador, se fue a menos, acusando debilidad; así lo comprobó cuando Jiménez Fortes intentó un quite que no brilló.

En el centro del ruedo inició Del Álamo su trasteo ante la poca fuerza del toro que perdía las manos y que pasaba con deslucimiento; ofreció los pases a cuenta gotas por ambos pitones y así el torero se topó con pared. Estocada desprendida y silencio.

El segundo toro fue el bautizado como Luchador, de 568 kilos, que correspondió a Jiménez Fortes, quien estuvo breve con el capote.

Con la muleta, de rodillas citó al toro y ligó un cambiado por la espalda, siendo sorprendente el comienzo en el que destapó su valor ante un toro con un fondo de nobleza que careció de clase y terminó con peligro.

Fortes estuvo solvente, ligando muletazos de poderío; el toro se colaba y el torero estuvo ahí por ambos lados, retrasando la muleta y poniéndose por delante; pegándose un arrimón se entregó hasta el final y extrajo todo cuanto tuvo el astado.

Las bernardinas más ajustadas y con mayor verdad no pudieron ser mejores; torero valiente de principio a fin. La estocada trasera, pero suficiente para que el toro doblara.

El tercero del festejo llevó por nombre Piragüista, negro listón de 567 kilos para el diestro valenciano Román, quien cumplía con su segundo paseíllo en la Feria de San Isidro.

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El torero buscó la calidad y variedad con el capote para seguidamente brindar al público, ligando correcta la primera tanda con la muleta en la diestra ante un toro que tuvo mayor movilidad en el inicio y que embistió con más claridad en la segunda tanda, donde cuajó dos derechazos con temple; un cambio de mano para firmar naturales y rematar con el pase de pecho; con el engaño por pitón izquierdo también el toro humilló y le permitió torear asentado; el toro fue tardo y comenzó a quedarse por ese lado, revolviéndose y colándose con peligrosidad.

La faena ya estaba hecha y así lo entendió el torero que tomó la espada de verdad; al colocar al toro para la suerte suprema, éste se le venció y lo prendió sin mayores consecuencias. Errático con la espada, terminó por saludar en el tercio.

El cuarto, Pantalán, de 515 kilos, fue el segundo del lote de Juan del Álamo, que en su trasteo con la pañosa se estrelló con un soso y deslucido sin transmisión, con el que tampoco se vio al torero, pues sus compañeros de cartel estuvieron con mayor decisión, y él muy encimado; así lo vio la gente que le exigió y pitó con fuerza.

Mal con la espada para ser silenciado.

El quinto de la tarde, Matraquero, de 530 kilos, correspondió como segundo del lote a Jiménez Fortes, quien estuvo breve con el capote y con la muleta citó desde largo para comenzar con pases por alto, buscando el lucimiento ante un toro que ofreció a cuenta gotas, deslucido con la cara alta y sin ese fondo de emoción que conectara con el tendido. Fallido en la suerte suprema, terminó por ser silenciado.

Con el sexto, Orzo, de 542 kilos, Román estuvo dispuesto, buscando las embestidas ante un toro que se paró muy pronto. El torero cumplió en todos los aspectos y extrajo la mayor cantidad de muletazos, aunque sin encontrar el lucimiento. Silencio tras aviso.

Sexta de abono de la Feria de San Isidro en tarde calurosa en Las Ventas de Madrid ,en la que se registraron dos tercios de entrada.

Se lidiaron toros de la ganadería de Lagunajanda, correctos de presentación, de poca raza y sin empuje. Juan del Álamo, silencio y silencio. Jiménez Fortes, vuelta al ruedo tras petición y silencio. Román, salida al tercio y silencio tras aviso.

En banderillas destacaron Raúl Martí y Hazem El Sirio, así como el picador Pedro Iturralde, quien escuchó palmas.

Kristel Mauricio

mayo 19th, 2017

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