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La razón científica detrás de estos 8 molestos hábitos –

La razón científica detrás de estos 8 molestos hábitos –

¿Por qué tu compañero de oficina pasa todo el día aclarándose la garganta? ¿Por qué uno de tus amigos comparte tantas publicaciones en sus redes sociales? Existe una razón científica detrás de estos hábitos que pueden resultarte molestos.

1. Aclararse la garganta constantemente

Ahem, ahem. Alguien que constantemente está aclarándose la garganta podría tener algún problema de las vías respiratorias, como rinitis crónica, que causa una sobreproducción de mucosa. Esto ocurre cuando algún agente (como algún alérgeno) inflama la membrana del tracto respiratorio.
El tipo de mucosa que generes revela mucho sobre tu salud. Algunas personas con reacciones alérgicas constantes, como al polvo, producen una capa de mucosa en la garganta, lo que les genera la constante necesidad de aclararse la garganta. La mayoría de las veces esto puede tratarse con medicamentos antiealérgicos.
Otra causa posible: el reflujo. Cuando pasa ácido desde el estómago hacia el esófago, la garganta se irrita. La mucosa se adhiere a los tejidos lastimados y produce tos. Si has probado con algún tratamiento natural y no sientes mejoría, ve a ver a tu doctor.

2. Las muletillas

Todos conocemos a alguien que, pues, usa muchas muletillas al hablar. Aunque seguro esto no arruinará tu día, puede ser molesto escuchar la frase una y otra vez. Pero no subestimes su inteligencia: estas personas están pensando demasiado.
En un estudio publicado en Journal of Language and Social Psychology, los investigadores analizaron más de 260 transcripciones de conversaciones casuales. Descubrieron que las personas que más muletillas usaban eran las más consientes de lo que estaban diciendo.
Algunos de estos marcadores discursivos implican el deseo de compartir opiniones y de que la otra persona tenga suficiente tiempo para entenderlas.

3. Compartir demasiado contenido en redes sociales

Quizá no entiendas por qué tu compañero de trabajo publica tantas cosas en sus redes sociales. Este tipo de conductas excesivas están relacionadas al sistema de recompensa del cerebro: según investigadores de Harvard, comentar, compartir o responder publicaciones en redes sociales activa la región cerebral relacionada a la recompensa.

Sólo el 60% de nuestras conversaciones cara a cara implican compartir información sobre nosotros mismos, mientras que en redes sociales el 80% del tiempo compartimos contenido personal.

4. Morderse las uñas

¿Te distrae demasiado ese compañero de oficina que no puede quedarse quieto? Puede ser que el perfeccionismo esté detrás de su hábito de morderse las uñas o de moverse constantemente, según un estudio publicado en Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry.
Los investigadores le preguntaron a 48 personas acerca de ciertas emociones como enojo y ansiedad, y luego los pusieron en situaciones en las que experimentarían esos sentimientos. Las personas más perfeccionistas reportaron sentir la necesidad de morderse las uñas, o de hacer algo con sus manos, cuando se encontraban en situaciones de estrés. Las personas perfeccionistas también son más propensas a aburrirse.

5. Quejarte sobre la comida

Puede ser difícil complacer a un hipocondriaco (el lunes les duele el estómago, el martes se les inflamó algo, el miércoles tienen acné…), sobre todo porque en verdad creen que tienen un problema serio. Este comportamiento es sólo una de las formas en las que se presenta el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), que implica una preocupación excesiva por contraer alguna enfermedad, aunque no haya razón aparente para presentarla.
Ni siquiera los doctores pueden tranquilizar a un hipocondriaco. Estas personas también presentan ansiedad de otras formas. Aunque no se sabe a qué se debe, este trastorno generalmente aparece entre los 25 y los 35 años de edad.

6. Estornudos constantes

¿Conoces a alguien que se pasa la vida estornudando? Culpa a su cuerpo. Los irritantes, e incluso la luz muy brillante, pueden estimular la cavidad nasal y generar una respuesta que va desde el diafragma hasta el cerebro.

Muchos músculos entran en acción cuando se produce un estornudo, y las diferencias individuales como la fuerza abdominal, el tamaño de la tráquea o el volumen pulmonar están involucrados en la potencia con la que saldrá. Si crees que eres tú y quieres evitarlo, ponte un dedo en la punta de la nariz cuando sientas que vas a estornudar.

7. Conducir agresivamente

¿Sabes cómo te enojas? Las personas que son agresivas detrás del volante suelen ser también muy agresivas en otros aspectos de la vida. Según un estudio de la Colorado State University, aquellas personas con accesorios personalizados en su coche (como placas con sus nombres, estampas y otros) eran más propensos a enojarse mientras manejaban que aquellos con autos más sobrios.
Según los investigadores, este tipo de accesorios son una forma de marcar el territorio, y entre más accesorios tiene un coche, más probable es que su dueño reaccione violentamente. Esto es independiente de que tenga estampas con leyendas como “Paz mundial” o “Mi hijo golpeó al tuyo”.
Las personas territoriales ven a sus autos como una extensión de ellos mismos, por lo que tienen problemas para diferenciar el límite entre lo público y lo privado.

8. Hablar muy rápido

Seguramente tu amigo está destinado a vender cobijas en la feria de San Marcos. Si no fuera así, ¿por qué hablaría a la velocidad de la luz? Según los investigadores, el habla excepcionalmente rápida puede ser resultado de un trastorno llamado ‘taquilalia’.

Quienes lo padecen suelen tener una entonación anormal, utilizan muchas muletillas y hacen pausas a la mitad de las oraciones cuando no tiene sentido hacerlas. Independientemente de la causa, el tiroteo verbal de tu amigo no tendría que ser algo malo: según un estudio, quienes hablan muy rápido suelen también ser más persuasivos que quienes hablan a una velocidad normal.

Kristel Mauricio

enero 4th, 2020

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