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Pautas para la coeducación con abuelas y abuelos –

Pautas para la coeducación con abuelas y abuelos –

Hace algunas semanas, en el artículo Consejos para mantener vínculos afectivos con abuelas y abuelos, ya os avanzábamos la necesidad de tener unas pautas comunes para que la colaboración –a veces la coeducación– de las abuelas y abuelos en la crianza de nuestras hijas e hijos no genere conflictos.

Son muchas las familias en las que conciliar la vida familiar y laboral (además de la personal) resulta imposible sin la colaboración del abuelo para atender a los menores en la hora de la merienda, o de la abuela para llevarles al entrenamiento de atletismo. Su aportación es fundamental para poder compaginar el horario laboral con las actividades de menores y adolescentes, ¿verdad? Esta cooperación puede resultar, en ocasiones, un tanto conflictiva bien por los diferentes modelos educativos y culturales en los que nos hemos criado las diferentes generaciones. Para evitar estos conflictos, os proponemos algunas pautas:

1. Expón los criterios para la educación y el cuidado.

Aunque la infancia es ‘especialista’ en saber qué puede hacer y qué no en cada casa o con cada persona, hay algunas reglas básicas que puedes considerar imprescindibles. Resulta fundamental que los abuelos y las abuelas las conozcan y las compartan.

Un ejemplo puede ser la comida: cuando las visitas son esporádicas, en casa del abuelo se puede elegir qué comer y preparar otro plato porque a su nieta no le gusta o no le apetece. La ‘miman’ y es normal. Cuando esta situación forma parte del apoyo diario y vuestra norma es similar a la del comedor escolar ‘toda la familia come lo mismo’, con el abuelo también debería ser así.

Mantener una conversación tranquila, basada en el consejo y alejada de la comparación o la crítica desde el inicio de la ayuda, evitará que posteriormente se genere un conflicto pero para ello debemos de ser muy conscientes de qué es y qué no es negociable, y cuáles son los límites.

2. Asegúrate de que tus hijos e hijas conozcan las normas.

No solo debemos hablar con la abuela para que no deje a su nieto ver en la televisión cualquier programa que quiera, sino que nuestro hijo también debe saber que las normas de la televisión, los videojuegos o los móviles, son las mismas en casa de la abuela.

3. Ten en cuenta la vida de la abuela y el abuelo.

Es decir, atender a sus actividades cotidianas, su estado de salud… Se trata de proponerles que nos ayuden, no de que sientan la obligación de hacerlo.
Realicemos nuestra planificación familiar considerando la disponibilidad que posean o deseen prestarles a sus nietas y nietos. El hecho de que ya se hayan jubilado y, por tanto, posean más tiempo libre (o eso creemos) no significa que no tengan otras actividades, así que el primer consejo es conocer cuánto tiempo pueden ocuparse de sus nietos y nietas.
Pensemos igualmente en su estado de salud (físico y psicológico) y evitemos sobrecargarles con actividades y responsabilidades extra.

4. Agradéceles su ayuda.

Aunque seguramente lo hacen con mucho gusto, está bien oír de vez en cuando que agradecen tu colaboración. Házselo saber y enseña a tus hijos e hijas a hacerlo también.

Un último consejo: confía en ellos y ellas, ¡seguro que hacen un buen trabajo, igual que hicieron contigo!

Sin duda, la relación intergeneracional será gratificante para toda la familia a pesar de las diferencias de criterio que deben ‘negociarse’. A nuestra infancia y adolescencia les proporcionará una perspectiva diferente, incrementará sus relaciones de confianza y, al mismo tiempo, se contribuye a que abuelos y abuelas posean, también, un punto de vista diferente sobre el desarrollo de las nuevas generaciones, sus relaciones sociales, sus modos de ocio…

Kristel Mauricio

noviembre 4th, 2019

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