Fiesta de Toros

El doctor Fleming y los toros –

El doctor Fleming y los toros –

“…Esto habla de la reciedumbre del español, y sin duda tiene…”

Sus trabajos se centraron básicamente en la búsqueda de sustancias capaces de atacar a las bacterias que afectan al ser humano, con el objetivo de destruirlas sin causar daños en el paciente, la primera sustancia de este tipo que descubrió, fue una enzima con propiedades antibióticas llamada lisozima que está presente en líquidos como la saliva o las lágrimas.

El eminente Alexander Fleming llegó a Córdoba, España, acompañado de un séquito de hombres de ciencia, entre los que destacaban el doctor barcelonés Trias de Bés, recorren las galerías de la Exposición de Arte Taurino, dentro de las instalaciones del Palacio de la Facultad de Veterinaria, donde entre asombro y admiración tuvo entre sus manos un chaleco tabaco y oro de Ricardo Torres “Bombita” que fue zurcido a mano a causa de una cornada.

Sin embargo, el invento que mayor fama le dio lo efectuó en 1928 cuando unos cultivos de estafilococos que estaba preparando se contaminaron con “Penicillum notatum”, lo cual le permitió observar que alrededor del moho se formaban zonas circulares en las cuales no se detectaba presencia de bacterias.

En compañía del artista José María Torres, Fleming pidió con asombro desenvainar un estoque perteneciente a Rafael Guerra “Guerrita”, a tiempo que pudo reflexionar sobre diversos asuntos de la fe y lo divino, pues con la mano en la empuñadora mencionó: “Ante hechos así (señalando hacia un cabeza de toro) hay que ser muy creyentes”.

Sus trabajos posteriores lo llevaron a aislar, a partir del moho, una sustancia a la cual bautizó con el nombre de penicilina, que se caracterizaba por su gran poder antibacteriano, en tanto que durante la Segunda Guerra Mundial H. W Florey y E.B Chaín lograron producir cantidades suficientes de penicilina como para aplicarla a la curación de seres humanos, con lo cual se convirtió en el primer antibiótico con aplicaciones prácticas en la historia.

Minutos antes durante su recorrido por la Exposición, Fleming pulsó con emoción otros estoques pertenecientes a toreros como Lagartijo y El Tato, momento en el cual el famoso Premio Nobel mencionó: “Esto habla de la reciedumbre del español, y sin duda tiene el mismo origen de las razones por las cuales el español ha sido tan buen soldado en la historia”.

La penicilina sería a partir de entonces uno de los antibióticos más utilizados, debido en gran parte a su baja toxicidad lo que la hizo adecuada para un amplio campo de aplicaciones, por lo anterior, Pocas veces en la historia de la ciencia un investigador, en este caso Fleming, ha gozado de tan alta consideración popular a lo largo de la historia.

En 1964 se levantó un conjunto escultórico para su recuerdo y homenaje en un lateral de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. La escultura hecha a cargo de Emilio Laíz Campos, consiste en un busto de medio cuerpo del doctor y frente a él un torero ofreciéndole un brindis. En la columna que lo sostiene aparecen una sentidas palabras: “Al doctor Fleming, en agradecimiento de los toreros”

Información: Al Toro México

Kristel Mauricio

mayo 24th, 2019

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